![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
31/12/09, HORA 4:13 PM. al abogado se le da el nombre como de SACERDOTE DE LA JUSTICIA y, como desempeña la función de dar a cada quien lo que le corresponde, no puede valerse de argucias o triquiñuelas de mala ley, para llegar a sus f ines.
Fyot de la Marche nos dice: "...Los combates del foro no son obras de las tinieblas, ni la lucha del embrollo y el fraude, sino que son los combates del celo y de la luz ..."
La piedad y el desinteres material hacia los necesitados de la justicia que, no tuvieren medios económicos para procurarsela, conforman deberes originarios, anexo a todo aquel que estudia leyes.
Caballeresco oficio del abogado fué el de amparar viudas, huérfanos, y desválidos: el defender a los atacados conforma fortaleza sobre los débiles; el cubrir de protección a los denegados de justicia.
De aquí que al abogado le vaya como anillo al dedo, aquella locución ciceroniana: "...Que puede haber tan regio, tan liberal, tan magnifico como socorrer a los suplicantes, animar a los que están afligidos, conservar la vida a los hombres y salvarlos de peligro..."
Este deber del abogado de defender gratuitamente tiene dos extremos necesarios:
1.-el sujeto que s e va a beneficiar de tal gratuidad debe estar atacado en el derecho que le es propio, y ese ataque debe ser manifiestamente injusto.
2.el sujeto aspirante al servicio gratuito del abogado debe comprobar su imposibilidad económica para poder litigar.
El abogado por vocación atiende tanto al que puede pagar los honorarios por su defensa , como aquél que no tiene para pagar su libertad, en ambos casos, hay un ser humano que necesita ayuda y, si somos abogados y, no veterinarios, debemos prestarla.
marivi09

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados